El Burnout en las citas es real: Este San Valentín, hazlo diferente

Hubo un momento en el que el dating online se sentía emocionante.
Una novedad. Una posibilidad.

Hoy, para muchas personas, se siente más bien agotador.

El burnout en las citas es real y cada vez resulta más difícil ignorarlo. Matches interminables, conversaciones que se repiten, primeras citas que se diluyen unas con otras. La paradoja de la elección ha dejado a muchas personas sintiéndose más desconectadas que nunca.

Publicaciones como Vogue han señalado la fatiga en el dating como una de las grandes tendencias que definen las relaciones actuales, destacando un cambio claro: dejar atrás el romance performativo para apostar por la intención. La investigación académica respalda esta idea. Un estudio publicado en el Journal of Social and Personal Relationships encontró que las interacciones románticas repetidas y de baja calidad pueden derivar en agotamiento emocional, escepticismo y evitación: síntomas clásicos del burnout.

En otras palabras: no es que las personas ya no quieran conectar.
Están cansadas de cómo se ha diseñado la forma de salir con alguien.


El problema no es el compromiso, es el proceso

Las apps de citas modernas nos entrenaron para priorizar el volumen sobre el valor: más matches, más opciones, más swipes. Sin embargo, psicólogos de Stanford han demostrado que un exceso de opciones puede reducir la satisfacción, haciendo más difícil comprometerse y más fácil desconectarse.

Y así, seguimos deslizando.
No necesariamente por esperanza, sino por aburrimiento, agotamiento o miedo a detenernos.

¿Y San Valentín? A menudo amplifica esa presión. Nos recuerda lo que se supone que deberíamos estar haciendo, sintiendo o encontrando. En lugar de enfocarse en lo que realmente funciona.


Este San Valentín, tómatelo con calma

Tomártelo con más calma no significa renunciar al romance.
Significa redefinirlo.

La compatibilidad real no se construye únicamente a partir de una química instantánea. Tiene más que ver con intereses compartidos, estilos de vida alineados y una sensación de seguridad emocional. Con aquello que no solo emociona por un momento, sino que acompaña en el tiempo.

Tiene sentido: el agotamiento no viene de querer conectar, sino de perseguir chispas que no duran.


Este San Valentín, salir diferente puede verse cómo elegir conexiones más intencionales. Priorizar lo que realmente se comparte por encima de la atracción superficial. Dejar que la conexión en la vida real marque el ritmo, en lugar de las conversaciones interminables.

Porque conectar no debería sentirse como un trabajo.
Y salir con alguien no debería ser un juego de números.


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