La sensualidad de ¿Transpirar?
No estás solo si alguna vez sentiste una chispa de atracción hacia alguien corriendo en el parque. ¡Es completamente natural!
La ciencia ha demostrado que la química entre quienes practican deportes es real, y las razones van más allá de la atracción física o un estilo de vida en común.
El resplandor:
Desde afuera hacia adentro, aquellos que piensan que transpirar es vergonzoso están equivocados.
Hacer ejercicio, le aporta a la piel un resplandor especial, parte del proceso que ayuda al cuerpo a mantenerse fresco.
Según el fisiólogo Bob Murray, al hacer ejercicio, activamos alrededor de dos millones de glándulas sudoríparas. Este proceso no solo cumple la función de regular la temperatura corporal, si no que también resulta en una piel suave y brillante (lo habrás notado si alguna vez te has visto al espejo luego de entrenar).
Atracción:
Un estudio realizado en Estados Unidos con 265 personas, en noviembre de 2020, reveló que “hacer ejercicio nos hace más atractivos”. Los participantes que hacían ejercicio de manera regular reportaron niveles de autoestima más altos. A la vez, las mujeres tienden a percibir como más atractivos a aquellos que tienen autoestima alta.
En otras palabras, hacer ejercicio nos hace percibirnos mejor a nosotros mismos y, a cambio, los demás nos ven más atractivos.
Entrenar en pareja?
Otro estudio, publicado en el Journal of Personality and Social Psychology en 2004, demostró que las parejas que hacen ejercicio juntas suelen tener vínculos mas sanos y conexiones mas profundas.
Al hacer ejercicio, el cuerpo experimenta efectos similares a la atracción física (tales como un ritmo cardíaco elevado, dificultad al respirar y palmas sudorosas). Además de emular el proceso de atracción, hacer ejercicio con una pareja tambien puede servir como una actividad para conectar y relajar.
A fin de cuentas, hacer ejercicio parecería aportar muchos beneficios, para nuestra salud y nuestras conexiones por igual.